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ABUSO SEXUAL INFANTIL
“Berliner y Elliott definieron al abuso sexual
infantil como cualquier actividad sexual con un niño en la que se
emplee la fuerza o la amenaza de utilizarla, con independencia de la
edad de los participantes, y cualquier contacto sexual entre un
adulto y un niño, con independencia de que haya engaño o de que el
niño comprenda la naturaleza sexual de la actividad… La actividad
sexual puede incluir penetración, tocamientos o actos sexuales que
no impliquen contacto, como la exposición o el voyeurismo” .
Los niños con mayor susceptibilidad de sufrir abuso sexual son
quienes provienen de familia que presentan ciertas características.
Se ha encontrado que las prácticas de la crianza inadecuadas se
asocian al abuso sexual infantil, la falta de supervisión en sus
actividades y sus relaciones incrementa su vulnerabilidad. Además si
un niño es objeto de malos tratos físicos o de abandono emocional o
físico presenta mayor vulnerabilidad a los agresores que le otorgan
atención y afecto o a sus estrategias de intimidación. Otro aspecto
que se ha encontrado asociado es el alcoholismo o drogadicción de
parte de alguno de los padres, niños con alguna discapacidad física
o mental.
En los casos de incesto influyen la falta de comunicación, falta
de relaciones emocionales, de flexibilidad y el aislamiento social.
Las investigaciones han detectado que las mujeres que han sufrido
abuso sexual describían a sus madres como menos cariñosas, más sobre
protectoras y controladoras; sus padres poco cariñosos y
controladores. Los abusos sexuales infantiles pueden presentar
múltiples formas. Lo más común es que los agresores inicien un
proceso gradual de sexualización encubriendo la actividad como
educación sexual, higiene, juegos o estimular al niño para que
considere la relación como algo deseado. Adoptan estrategias para
que los niños cooperen y mantengan el silencio. En un gran
porcentaje los perpetradores emplean la fuerza física o amenazan al
niño con matarlo, recurren a las recompensas o abusan de su
autoridad.
Indicadores de abuso sexual infantil: El conjunto de síntomas
generalmente aceptado para tipificar los efectos del abuso sexual en
los niños comprende:
- Miedo: Es la reacción inicial más común.
- Incapacidad de confiar: Debido a la traición que el niño ha
sufrido a manos de un adulto, (se ha sentido desvalido), lo
limita para tener confianza.
- Cólera y hostilidad: Como les cuesta trabajo expresar su
cólera hacia los agresores, frecuentemente la expresan hacia los
demás.
- Conducta sexual inapropiada: Los niños pueden expresar o
demostrar lo que les hicieron haciéndolo o actuándolo en
público.
- Depresión: Pueden mostrar signos de restricción emocional,
de afecto plano o inexistente.
- Culpa o vergüenza: Aceptan la responsabilidad por los actos
de otras personas hacia ellos. Lo que se agrava con la tendencia
del agresor de culpar a la víctima.
- Problemas en la escuela: Repentino descenso en el desempeño
académico puede ser un signo de abuso sexual.
- Problemas somáticos: Pueden presentar dolores de cabeza o de
estómago sin ninguna causa orgánica.
- Problemas para dormir: Dificultad para dormir, pesadillas,
temor a dormir.
- Problemas en la comida: Repentino aumento o descenso en la
ingesta de alimentos.
- Conducta fóbica o evasiva: Pueden mostrar una amplia gama de
conductas: fobias a la escuela o temor hacia alguien parecido al
agresor.
- Conducta regresiva: adoptar conductas que ya no presentaba.
- Conducta autodestructiva o tendencia hacia los accidentes:
Formas de expresar sus sentimientos de culpa o vergüenza.
- Conductas de escape: Los niños más grandes y los
adolescentes suelen buscar escaparse de su casa.
- Síntomas físicos: dificultad para caminar o sentarse,
lesiones, magulladuras, infecciones y/o irritabilidad en zonas
genitales y urinarias, enfermedades venéreas, presencia de
esperma, embarazo, dificultades en al defecación, enuresis
nocturna (orinarse en la cama o en la ropa), encopresis
(defecarse en la ropa).
Cómo deben reaccionar los adultos ante la revelación del abuso
por parte del niño o niña:
- Acompañar y observar: acompañar al niño y observar cualquier
cambio brusco y sin aparente explicación.
- Llevar al niño a un sitio tranquilo y sin alarmarlo, una vez
que se tiene la sospecha.
- Expresarle afecto, decirle que se le quiere igual que antes,
reconocer sus sentimientos y animarlo a que los exprese, evitar
sobreprotegerlo y no evadir el tema.
- Hacerle entender que él o ella no es el responsable ni
culpable de lo sucedido.
- Decirle que ha sido muy valiente al contarlo, para reforzar
su apertura.
- Reflexionar sobre la mejor manera de actuar, buscar apoyo de
otros adultos o de profesionales.
- Hacerle un examen médico.
- Protegerlo del agresor para que no pueda acceder otra vez al
niño.
- Comunicarlo a los profesionales, ponerlo en conocimiento
para evitar que lo ocurrido vuelva a pasarle a otros niños.
No amparar al agresor por mucha lastima que se le tenga,
denúncielo ante las autoridades competentes.
Para prevenir el abuso sexual infantil es recomendable:
- Crear un clima de confianza en la familia donde se pueda
hablar de sexualidad.
- Enseñarlos a rechazar el contacto físico de personas que los
hagan sentirse incómodos.
- Advertirles que no confíen en personas que les pidan guardar
secretos a sus padres.
- Señalarles que no deben recibir dinero, dulces, ni regalos
sin avisar a sus padres.
- Pedirles que no abran la puerta cuando estén solos sin saber
quien es, y asegurarse de que puedan llamar a un adulto en caso
necesario.
- Enseñarles a recurrir a personas en quienes confíen cuando
se sientan incómodos o amenazados por alguien.
- Procurar que estén acompañados para evitar cualquier tipo de
abuso, y tener quién los auxilie en caso de algún problema.
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