MISIÓN

” somos siervos ungidos por Dios, dedicados a compartir su gracia y desatar avivamiento; conquistando territorios para liberar, restaurar y edificar a todo ser humano a través de la adoración, autoridad espiritual y proclamación de su palabra.”

VISIÓN

“Ser un ministerio fructífero con autoridad profética, que abre caminos para desatar avivamiento en las 8 provincias de Venezuela y en
Normandía (Francia), estableciendo el señorío de Jesucristo en la familia.”

VALORES PARA LA EXCELENCIA

BÚSQUEDA PERMANENTE, estamos continuamente demandando nueva revelación, y conocimiento de la palabra de Dios,
para ejercer un ministerio fructífero que traiga sobreabundancia en todas las áreas de nuestras vidas.
ESFUERZO SOSTENIDO, incesantemente actuamos con energía y carácter de reino, haciendo de nuestra labor una
experiencia exitosa.
OBEDIENCIA A DIOS, dependemos absolutamente de la soberanía y Señorío de Cristo para cumplir el propósito para
el cual hemos sido diseñados.
Nuestra FE:
Creemos en un solo Dios, Señor y Dueño de todo el universo, que es Omnipotente, Omnisciente, Omnipresente, que
se manifiesta en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.(1 Juan 5:7 )7)
Creemos en Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios, quien dejó su trono en el cielo, se despojó de su investidura,
para venir a la tierra a rescatar lo perdido, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, que nació
de una mujer terrenal, virgen, escogida y bienaventurada llamada María; ¡Sí Jesús! Que fue crucificado y murió
por todos los pecados del mundo en una cruenta cruz, derramando su sangre preciosa para salvarnos, siendo
sepultado, descendiendo al infierno para despojar al diablo y a sus aliados, reduciéndolos a cero, resucitando
al tercer día para redimirnos de la malignidad, hasta ser exaltado con majestad y sentado en lugares
celestiales, a la diestra del Padre y estando completamente seguros, que regresará por los suyos en los aires
para llevarnos a la morada celestial que ha preparado para nosotros sus hijos.(Juan 3:16)
Creemos en el Espíritu Santo, como nuestro Abogado, Consolador y Guía, quien nos conduce e intercede por
nosotros con gemidos indecibles, quien nos imparte de su Unción, Poder y Libertad, para convencer de pecado,
justicia y juicio.
Creemos en la irrefutable resurrección de los muertos y en la esperanza de gloria, que al sonar de la trompeta,
los muertos resucitarán y serán vivificados, para participar del cielo y tierra nueva por la eternidad.
Creemos que el ser humano, es creación absoluta de Dios, que el hombre es salvo por gracia, por medio de la fe
en Jesucristo y no por ninguna clase de obras terrenas que el haga, que es justificado gratuitamente, que tiene
un diseño y un propósito desde antes de la fundación del mundo, para vivir lleno de abundancia y en plenitud.
Creemos en la inmensa misión y responsabilidad, que nos ha sido encomendada: La Gran Comisión, de predicar el
Evangelio del Reino de Dios, bajo la revelación, manifestaciones, señales, milagros, maravillas y prodigios, a
través del Poder del Espíritu Santo.
Creemos en la Iglesia, la Eklessia, como la asamblea de los creyentes, que manifiesta libremente su fe, que son
hijos(as) de un solo Dios y Padre, teniendo a Jesús como nuestro Hermano Mayor, unidos a través del vínculo del
Espíritu Santo, quien nos ha regalado Dones para que fluyamos, sirviendo y edificando el Cuerpo de Cristo, a
través del funcionamiento de los cinco ministerios (Apóstol, Profeta, Evangelista, Pastor y Maestro) que Dios
mismo ha constituido.
Creemos en el establecimiento del Reino de Dios, que el cielo se ha introducido en nosotros, que ha llegado para
transformarnos con una nueva mentalidad, para mostrarnos el amor infinito, ilimitado e incondicional de nuestro
Gran Dios, para traer a los hombres sentido de destino, vida triunfante, identidad, acercamiento al prójimo,
respeto, dignidad y una inquebrantable fe superior.
Creemos en la Biblia, como Palabra revelada de Dios, Fuente de Sabiduría, en su infalibilidad, como Iniciadora,
Creadora y Sustentadora de vida, Autoridad innegable primera y última, que fue inspirada por Dios y que santos
hombres escogidos y llamados la escribieron, para corregir, enseñar y ser útil, hasta ser considerado como EL
LIBRO MAXIMO por los siglos de los siglos. (2 Timoteo 3:16).